
¿Has sentido “maripositas en el estomago” o un “frio estomacal” antes de una entrevista? Seguro que si. ¿Te has preguntado que relación puede tener esa emoción que experimentas con las sensaciones en tu tubo digestivo? Mas aún, que tiene que ver todo esto con mis molestias en columna y mis clases de Pilates?
Te contamos lo que se conoce hasta el momento de esta fascinante relación a continuación:
El sistema nervioso y el tubo digestivo están estrechamente conectados a través de hormonas, de químicos encargados de transmitir información llamados neurotransmisores y de redes neuronales que les permiten actuar de manera coordinada y sincronizada, sin embargo el intestino es capaz de mantener una enorme autonomía en su función lo que le ha permitido ganarse el titulo de “Segundo cerebro”.
A diferencia de otros órganos, el intestino puede funcionar solo gozando de una llamativa independencia para tomar decisiones gracias a que posee una red nerviosa propia llamada «sistema nervioso entérico», sucursal y amiga cercana del sistema nervioso autónomo que es el encargado de regular las funciones viscerales, las respuestas al estrés, los periodos de descanso y reparación y además de contarle al cerebro lo que sucede en nuestro aparato digestivo a través del nervio vago.
La confiabilidad de estos mensajes depende en gran medida del bienestar de los virus, bacterias y hongos que viven en tu intestino y que en conjunto se conocen como microbioma, “micro-mascotas” de las cuales depende en gran parte tu bienestar general y tus respuestas de defensa ante las agresiones del ambiente. El genoma de tu microbioma, es decir, la hoja de ruta con la que tu cuerpo se guía para realizar cada una de sus funciones y definir todas sus respuestas, es muchísima mas extensa que la que contiene cada célula y de su adecuado funcionamiento podría depender la aparición o no de enfermedades como la obesidad, alergias, colon irritable, depresión y otras más.
De tu intestino depende en gran medida tu experiencia de felicidad y la eficiencia en el funcionamiento de los sistemas de defensa. El 70% de las células del sistema inmunológico vive en el intestino y la microbiota es clave para su correcto funcionamiento. Tu intestino contiene entre le 80 y 90% de la serotonina, un neurotransmisor principalmente relacionado con el control de las emociones, la experiencia de felicidad y la regulación del apetito y la saciedad, su producción se ve disminuida en situaciones de alto estrés y aumenta con una dieta rica en alimentos variados que aporten los nutrientes básicos que favorecen su producción.
Por otra parte, las visceras abdominales tienen una relación directa con la columna lumbar, el diafragma respiratorio y el diafragma pélvico. Todos los cambios en la función de las visceras abdominales, por ejemplo distensión, reflujo, estreñimiento, generan mayor tensión sobre las vertebras lumbares, presión sobre el suelo pélvico causando modificaciones en su función e importantes restricciones en la movilidad del diafragma respiratorio. Estos eventos en conjunto modifican el eje central del cuerpo generando un trabajo excesivo para mantenernos erguidos y en movimiento y un deterioro en la calidad y eficiencia de la respiración que pueden llevar a molestias o dolor en la zona lumbar, incontinencia, hernia hiatal o reflujo gastroesofágico, entre otras cosas.
Así que trabajar el movimiento consciente con Pilates y otras metódicas, desde una mirada integral, nos permite ser mas asertivos en el abordaje de nuestras clases de movimiento. Los invitamos a cuidar su salud digestiva con dos sencillos tips:
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